Helena y Albert Barranco en el jacuzzi | Helena «Estoy soltera»
Helena y Albert Barranco en el jacuzzi se ha convertido ya en la escena más comentada de la novena edición de La isla de las tentaciones. Desde el mismo instante en el que Albert Barranco apareció como tentador VIP en Villa Playa, la conexión con Helena fue inmediata. Miradas que se sostenían más de la cuenta, gestos que hablaban por sí solos y una tensión que, capítulo a capítulo, solo hacía crecer.
Mientras Rodri, su pareja al entrar al programa, vivía su propia dinámica en Villa Montaña, en Villa Playa iba formándose una química imparable entre la joven y el exconcursante de Supervivientes 2020. Ambos lo notaban, ambos lo evitaban… hasta que no pudieron más.
La decisión que lo cambió todo
El punto de inflexión llegó con la hoguera. Allí, Helena vio lo que jamás habría imaginado: la infidelidad de Rodri con Olatz, su tentadora favorita. Una imagen dura, definitiva y que la llevó a verbalizar algo que llevaba tiempo sintiendo: “A partir de este momento, estoy soltera”.
Ese instante marcó el antes y el después. Liberada de cualquier compromiso emocional, y con la traición aún ardiendo en su memoria, la participante decidió permitirse sentir lo que había estado conteniendo. Y, a partir de ahí, todo cambió en su relación con Barranco.
Porque si ya había conexión, ahora había permiso. Y las cosas se aceleraron.
El baile que encendió todas las alarmas
Minutos después de su declaración en la hoguera, Helena se soltó en una nueva fiesta. Entre bailes y miradas directas, la tensión explotó. Muy pegados, él le agarró el trasero con total seguridad: “¿Tú sabes que esto es mío?”. Ella no se quedó atrás: “¿Es tuyo? ¿Estás seguro?”.
El juego estaba servido, y la respuesta de Barranco lo dejó claro: “Cien por cien”.
Ella misma reconocía frente a las cámaras lo que estaba viviendo:
“Barranco sube cada vez más la temperatura. Estoy cada vez más a gusto. Veo que me come con la mirada, noto que le gusto”.
No era solo tensión sexual: era un acercamiento sostenido, una atracción recíproca que iba a desembocar inevitablemente en algo más.
El jacuzzi donde todo explotó
Y el momento llegó.
La escena de Helena y Albert Barranco en el jacuzzi será, sin duda, una de las más recordadas de la temporada. Después de horas de flirteo, confidencias y provocaciones mutuas, ambos acabaron dentro del agua. Él comenzó besándole suavemente el cuello, acercándose cada vez más, rompiendo esa última barrera invisible que aún se interponía entre los dos.
Hasta que ya no pudieron contenerse.
El primer beso llegó, inevitable, intenso, esperado.
“Era inevitable, no aguantábamos más”, confesó ella después. “Estábamos en el jacuzzi y me ha robado un besito. Barranco besa muy bien, nos entendemos y espero que nos entendamos en todo”.
Helena y Albert Barranco en el jacuzzi no fue solo una escena caliente: fue un paso definitivo que marcó el camino de ambos dentro del programa.
La despedida más íntima de la noche
La química no terminó en el agua. Salieron del jacuzzi, se dirigieron juntos hacia la habitación de ella y, en la puerta, se dieron otro beso de buenas noches. “Échame de menos un poquito. Adiós, guapo”, le dijo ella con complicidad.
La frontera ya estaba cruzada.
Y, sorprendentemente para muchos, Helena no mostró ningún remordimiento:
“Después del beso no he pensado en Rodri. Él se ha pasado mil pueblos. Estoy pensando en mí, estoy siendo egoísta. Me ha salido besarle y no me arrepiento”.
Sin marcha atrás
Tras lo ocurrido, la joven se reafirma. Su relación con Rodri quedó quebrada desde la hoguera, y su conexión con Barranco se ha consolidado como uno de los grandes ejes dramáticos de la edición.
La escena de Helena y Albert Barranco en el jacuzzi representa la caída oficial en la tentación, pero también la liberación de una participante que ha decidido priorizarse después de sentirse traicionada.



